
Es imposible pasar por alto el pasado romano de Mérida. Toda la ciudad está llena de recuerdos imborrables de aquella Augusta Emérita fundada en el 25 a.C por el emperador Augusto como premio para los soldados licenciados en las guerras cántabras, a los que se conocía precisamente como emeriti.
Como vestigio incólume de aquella época aparece, entre otros muchos recuerdos, el Puente Romano de Mérida, quien desde tiempos del emperador Augusto salva el cauce del Guadiana. Dicen que fue la primera construcción de aquella ciudad, allá en el siglo I. Con su longitud de 792 metros y sus 60 arcos era uno de los puentes más grandes del mundo en su época, sólo superado por el puente romano sobre el Danubio.
Hoy en día el puente que vemos ha sufrido una serie de grandes restauraciones, por lo que a decir verdad supone una mezcla de restos romanos, visigóticos y medievales. Eso sí, se pueden distinguir perfectamente, ya que la parte inferior del puente es de origen romano, y la superior corresponde a las reformas medievales. Eso sí las reconstrucciones sí que deformaron un poco la anchura del puente, que cambia a mitad de camino.
Como solía ser habitual en otros puentes de la época, para atravesar este Puente Romano de Mérida había que pagar un pequeño peaje. Lo que está claro es que, contemplando con tranquilidad este puente, podemos apreciar que se trata de una auténtica obra maestra de la ingeniería. Curiosamente hoy en día es de autor desconocido, y se cree que se tardó más de cien años en construirse completamente.
Desde el 10 de diciembre de 1993 este puente se hizo peatonal, justo en el momento en el que se inauguró el Puente de la Lusitania. Hace poco leíamos incluso una noticia en la que se decía que, a causa de las altas temperaturas registradas en Mérida en los últimos años, surgió una pequeña grieta en el adoquinado del puente. Pero los expertos dicen que no hay daños en su estructura.
Lo que está claro es que este Puente Romano de Mérida es uno de los puentes más conocidos de España. Resulta imposible no visitarlo, en especial si llegáis en tren a la ciudad, ya que está a la entrada y se tiene desde la ventanilla una magnífica vista de la estructura. Uno más de los grandes vestigios romanos de este rincón de Extremadura.
Foto Vía Yoyo Corleone