
Hasta aquí llegaron los caballeros templarios en el siglo XIII. No creo que pudieran haber escogido mejor ubicación, el paso fronterizo entre España y Portugal. No en vano, Olivenza pasó mucho tiempo bajo la corona portuguesa, concretamente hasta 1801, cuando las tropas de Godoy la tomaron para dominio español. No es de extrañar que cuando se visita Olivenza parece como si estuviéramos en territorio portugués.
Nos situamos unos 25 kilómetros al suroeste de Badajoz y apenas a 12 kilómetros de la frontera con Portugal, una ciudad que destaca sobremanera por su castillo. Veréis en él sobresalir en especial la torre del homenaje, construida en el siglo XV y que tiene 36 metros de altura. Las murallas del Castillo de Olivenza datan del siglo XIV, una fortaleza que domina poderosamente la población.
Si bajamos del castillo podemos llegar hasta la Plaza de Santa María, en la que se levanta la Iglesia de Santa María del Castillo. Para los amantes del arte os daréis cuenta que es otra construcción que se enmarca dentro de lo que es el renacimiento portugués. Os destacamos del interior el fabuloso Árbol de Jessé.
Otra de las iglesias de la ciudad es la Iglesia de la Magdalena, construida a principios del siglo XVI. Si entráis en ella os daréis cuenta que es otro edificio más que recoge los vestigios de su pasado portugués, ya que está llena de los típicos azulejos del país luso.
No os extrañéis si al pasear por Olivenza os encontráis bajo el nombre de las calles en español el mismo rótulo con las calles en portugués. Desde el pasado mes de junio del 2010 también veréis el nombre de rúas, becos y calçadas. Otro aspecto más que nos recuerda el pasado portugués de Olivenza. Os recomendamos pasear por el centro de Olivenza, que desde 1964 está declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico.
Curiosamente este hecho del nombre de las calles en portugués no les resulta nada extraño a sus habitantes, ya que la mayoría hablan perfectamente el idioma e incluso trabajan en tierras lusas. Si queréis ir en diracción a Portugal tenéis que atravesar la Puerta del Calvario, construida en 1703.
Sin duda alguna, Olivenza es un lugar peculiar, distinto a todos los que podáis visitar. Con sus murallas formando parte del centro histórico de la ciudad, será un recuerdo perfecto de la historia de Badajoz y su frontera con Portugal.
Foto Vía: Tejiendo el Mundo