Si os gustan los parajes naturales, no podrán dejar pasar la oportunidad de visitar este enclave peculiar, el del Embalse de Guadiloba, situado en Cáceres. Durante muchos años, este terreno ha sufrido abundantes sequías, por lo que tuvieron que realizar de forma rápida una captación de agua alternativa a la que disponían, traspasando agua del río Almonte hasta el Embalse de Guadiloba. Estas nuevas instalaciones contaban con diferentes bombas, que comenzaron a funcionar en 1992.
Asimismo, la presa con la que cuenta este embalse fue construida en los años setenta. Poco después se puso en funcionamiento, para que disminuyera los problemas que la ciudad padecía, ya que se veían obligados a recoger agua de los pozos cercanos de Esmeralda y San Jorge.
Con la masiva inmigración del momento, la población fue aumentando, por lo que el problema no desapareció, ya que la población consumía gran cantidad de agua para subsistir, cosa que se solucionó con la instalación de las nuevas bombas de agua.
Con respecto al entorno actual del Embalse de Guadiloba, dispone de gran variedad de vegetación, como son las gramíneas, los cantuesos, las crucíferas, así como diferente fauna, entre las que destacan las aves, como el aguilucho, cenizos, el águila culebrera, la garcilla bueyera, la cigüeña blanca, el águila calzada, cernícalos, o la avutarda, la más común. Esta impresionante zona donde habitan las aves está protegida por ser Zona Especial de Protección para las Aves.
Así pues, en el Embalse de Guadiloba también se puede realizar actividades de pesca, en la zona de coto consorciado con la Agrupación de pescadores de Guadiloba, naturalmente con un permiso de pesca que habilite la posibilidad de la actividad.
Del mismo modo, también existe una zona de ocio y recreo, denominada Guadipark, que fue inaugurada hace 10 años, con una extensión de 10 hectáreas, en las que se encuentran diferentes instalaciones como piscina, pista de tenis, cafetería, jardines, zona de juego infantil y gimnasio.
Foto vía: panoramio